Mientras escribo voy probando, por primera vez, una cerveza que dice llamarse Trappiste Rochefort 8. Eso reza la etiqueta, sencilla como pocas.
La copa, típico caliz de borde dorado es una preciosidad. Dan ganas de llevársela para casa.
El local es conocido por todos. El Lupulo, en María Díaz de Haro.
Pues bien. La primera impresión es que el 8 lo han elegido por la bola negea del billar. Tiene casi ese color. Poco olorosa, tiene, en cambio, un imponente aspecto con una espuma fina pero densa, blanca y espesa que recuerda a las Stout.
Y suena la sintonía de Luz de Luna en el bar. Aumque ese es otro problema.
Pruebas la Rochefort y el lúpulo te atrapa. No hay sitio para más. Todo es lúpulo, sin matices. Y al de un rato, amargor. Gratificante, delicioso y seco. Quieres beber más.
Pause.
Ya está.
Sì. El segudo trago va derecho a la parte final de la boca. Ya no hay resistencia. Los 9,2 grados del brebaje hacen su trabajo. Y refresca. Pintas de regaliz.
Una gran cerveza. Sí señor
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sábado, 21 de abril de 2012
Hablemos de Trappistes Rochefort
viernes, 2 de marzo de 2012
Hablemos de La Trappe
Creo que en alguna ocasión os he contado que solo hay siete cerveceras en el mundo. Seis son belgas y una holandesa. Precisamente, esa última es la que nos ocupa hoy. La Trappe es un regalito de esos que hay que hacerse de vez en cuando. Muy de seguido cansa.
En la Cervecería Alemana, el bar se llama así, en Vitoria, tienen La Trappe dubel de caña. Está buenísima.
Es una cerveza de doble fermentación, 6.5 grados, de un marrón intenso. Tostada, poco frutal y algo torrefacta. Dicen que con un ligero sabor a yodo.
La gama la completan la blond, tripel, quadrupel y witte. Seguiremos informando
Etiquetas:
trapista
Ubicación:
Vitoria, Vitoria
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