sábado, 2 de junio de 2012

Hablemos de Sagra (Roja)

Un inciso. Así se entenderá mejor esta cata. Creo que las cuatro de la tarde y más de 30 grados de temperatura ambiente no son el mejor momento para enfrentarse a esta Red Ale. Aún así, lo hicimos. Y como era de esperar, resultó complicado acabar con los 33 centilitros de un botellín que te promete un 6,1% de alcohol. Queda pendiente volver sobre ella a las 10 de la noche de una día de diciembre en el que no pasemos de 10 grados. Con la cercanía de la Navidad, seguro que este caramelo, porque la Sagra Roja es como beberse un caramelo, nos hace disfrutar de todas sus virtudes.
En copa es bonita, opaca, oscura, casi como una stout, pero con reflejos granates. Más que roja es casi marrón. De no ser por la corona, recordaría a una copa de vino.
La espuma es abundante al verterla y luego se convierte en un fino aro que acompaña hasta el final. Bien por ella.
Respecto al sabor: dulce. Yo no he sido capaz de hallar el ligero amargor final del que habla en fabricante. Es completa, seca, compleja. Se nota que lleva un gran trabajo. No obstante, a mí me resulta dulzona. Claro que el sol de justicia de ayer no ayudaba demasiado.
Ponerle una nota me resulta complicado. La cabeza me dice una cosa y el estómago otra. No es cerveza para novatos, y yo lo soy, y seguro que un experto le sacaría mucho más rendimiento. Pongamos un siete condicionado a una segunda cata invernal.   

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