Un buen amigo me hizo llegar unas botellitas de Baias la semana pasada. Habíamos comentado que tenía ganas de probar la Baias con trigo, la de la atractiva etiqueta blanca. El domingo realizamos la cata en casa. Se trata de una de esas cervezas en la que todo está bien. Todo es correcto. Y quizá por ello le falta algo. No engancha, pero tampoco hay nada que reprocharle.
El aspecto es imponente. Abundante espuma de burbuja grande que luego se calma y un color sorprendente para una bebida con trigo -es bastante anaranjada, como tostada- es lo primero que llama la atención.
Entiendo que estamos ante un malteado de cebada y trigo, pero no he podido confirmarlo. Eso explicaría el color y el equilibrio de los sabores. No es amarga, ni dulce, ni ácida. El primer trago es más seco. Luego, cuando despierta el paladar, se va notando el frescor. No obstante, permanece ese recuerdo que dejan las belgas. Que tenga trigo no significa que sea un weissbier. Yo la veo más como una doubel con un toque especial y especiado.
A la hora de cualificar, yo le daría un 7,5. Me gusta más que otras artesanales que me han resultado más exigentes. Esta Baias es fácil de beber y se diferencia bastante de sus hermanas más dulzonas. Tampoco tiene demasiado alcohol: 4,5%.
Lote 2/2012
Caducidad 3/2013
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