domingo, 13 de mayo de 2012

Hablemos de Graffenwalder


Tras semanas de cervezas artesanas y renombradas belgas, bávaras e inglesas, hemos decidido dedicar la cata de esta semana a otras cervezas, denostadas por muchos, que, sin embargo, le dan mil vueltas en relación calidad precio a muchos afamados brebajes.

Las elegidas han sido las cervezas que se venden en el Lidl.Que en este país, de entrada, diremos que son una mierda. La crítica se va a referir a la Graffenwalder Pils, producida en Neckarslum. También se han probado la Nobelaner y la Finkbräu. Para que nos centremos, siempre me gusta recordar que la familia Lidl es la más acaudalada de Alemania. Sí, ese país contralado por Angelines en el que deben ser muy pobres para que unos tenderos del baratillo sean los más pudientes.

Al grano. La caña es brillante, amarilla, preciosa en copa. Con una espuma blanca que desaparece rápido. El primer trago es sencillo, pasa rápido y deja un fuerte amargor. Cerveza típica de baja fermentación, no tiene el refinamiento de las marcas más conocidas, pero tampoco desmerece nada frente a algunas holandesas de abultado marketing. Y cuestan la mitad claro.

Cierto es que es más demérito del envasado y transporte de las verdes amstelianas que de las propia Graffenwalder, ya que entre los canales, la holandesa sabe completamente diferente.

La nota ronda el aprobado. Nunca estará entre mis preferidas (ninguna de baja fermentación lo es), aunque puesto a beber una birra que no me maravilla, mejor esta que otras empeñadas en monopolizar los bares. No obstante, las lager españolas son mejores que esta pils. Cruzcampo no cuenta.

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