sábado, 9 de junio de 2012

Hablemos de La Trappe (Dubbel)

Ni rojo, ni marrón, ni negro. Es caramelo, puro caramelo y la cerveza en sí también es un caramelito. La Trappe es otro nivel. Es difícil, más bien injusto, compararla  con otras, porque alcanza un nivel y una diferenciación muy particulares. Personalmente es una de los brebajes que más me gusta. 
Se disfruta desde que la sirves. El cáliz ya es una preciosidad. El pie don dos grosores y la copa, con la base horizontal al suelo, paredes rectas y un hilo dorado de remate. Te predispone. 
El color caramelo, con brillos en distintos tonos de marrón y una espuma ligera pero persistente....
Y cuando te lanzas a ella, te da un poco de todo. Los matices varían según avanzas en la cata. Huele a cítricos,  a frutas del bosque y al beberla un poco más de todo. 
En mi opinión, La Trappe es equilibrio. Es dulce y es amarga. Es fresca y con un mínimo punto ácido. Y luego es amarga otra vez. Una pasada, 
Por cierto, al contrario que otros días, esta 7% de alcohol la tomamos en copa helada. ¿Herejía? al vez, pero como la cerveza es mía,  hago con ella lo que quiero. Tampoco inclino el vaso para servirla. Jamás. Manías que tiene uno. 
La nota no puede quedar por debajo del 9. Vamos a dejar margen para la Blond (y el resto de familia) que solo verla en foto ya salivo. Señores distribuidores, ¿no podrían hacer llegar al súper alguna Trappe que no sea la Dubbel? Piensen en los aficionados. Yo puedo comprar cualquier birra por internet, pero mucha gente solo va a la tienda. Deberíamos pedir un subvención al Ministerio de Cuiltura. Porque esto, además de vicio, es cultura ¿no?
    

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